lunes, 7 de octubre de 2013

AFROECUATORIANOS DE ESMERALDAS

Ubicación geográfica

La mayor parte de la población afroecuatoriana habita en la provincia de Esmeraldas, ubicada en el extremo nor-occidental del Ecuador, bordeada por el Océano Pacífico. En esta provincia costeña, la temperatura anual alcanza los 23 grados Celsius de promedio y una pluviosidad anual de 3.000 mm.; goza de un clima tropical y cálido durante todo el año. Aún se puede encontrar en sus costas y en las riberas de los ríos manglares que inciden de manera definitiva en las actividades productivas de sus pobladores.


Idioma
Español. Existen algunas diferencias fonéticas con el español andino. En general las consonantes c, r, s, l y ll se suavizan; las consonante p se reemplaza por la c, al interior de las palabras; la s se suprime la final de las palabras. También se emplean algunas palabras de origen africano, especialmente para nombrar a seres espirituales y a algunas prácticas rituales. La estructura gramatical no presenta variaciones importantes.

Demografía
Población: La población afroesmeraldeña es de aproximadamente 450.000 habitantes, que hablan el español como lengua materna. 
Tipo de asentamientos: La población vive en su gran mayoría en zonas rurales, tanto en la faja costera, como en las riberas de los ríos del interior y en el bosque húmedo subtropical. Los asentamientos, generalmente, están nucleados alrededor de los servicios colectivos (escuelas, iglesia, dispensario médico).
Una cantidad importante de afroesmeraldeños también vive en la ciudad capital de la provincia de Esmeraldas, sin que existan zonas específicas para su asentamiento. Más bien se trata de asentamientos mixtos entre población afroesmeraldeña y población mestiza hispano hablante.

Turismo 
De playa y en las reservas naturales

Problemas sociales y ambientales
Desaparición de sus costumbres.

Vivienda
La vivienda de la población afroesmeraldeña de las zonas rurales,conserva muchos rasgos de su origen africano; está hecha de caña guadúa (Parkia biblobosa), conocida con el mismo nombre en Africa. El techo es fabricado con hojas de palma, tejidas entre sí. Actualmente, este techo ha sido reemplazado por láminas de zinc y las paredes de guadúa por otras de cemento o bloque; aunque este tipo de construcción no es apropiado para las condiciones ecológicas del medio, se considera como una muestra e prestigio y buena condición económica. Generalmente la vivienda es amplia y espaciosa; existe un área destinada a recibir a las visitas, a los amigos y parientes que acuden a conversar en la tarde; este cuarto también acoge a los asistentes de velorios de algún miembro de la familia. Detrás de la sala está ubicada la cocina, que cuenta siempre con una gran ventana que da hacia el monte o hacia el patio trasero de la casa y que permite arrojar la basura y las aguas servidas; la cocina tiene un brasero hecho de madera, barro y piedras, en el cual cocinan con leña o carbón. La vajilla y los útiles de cocina se colocan sobre una repisa de madera; en otro lugar se guardan los recipientes con agua dulce, las bateas empleadas para el lavado de los trastes o la preparación de los alimentos, la piedra de moler, las hojas de plátano con que se tapan las ollas, y las ‘cabezas’ de plátano verde que es el producto central de la alimentación del grupo afroesmeraldeño. Los víveres se guardan en canastos u ollas, que se cuelgan de las vigas de la cocina.
Al interior existen pocos muebles e implementos; básicamente se cuenta con una mesa, algunas sillas y camas para los familiares. En un rincón se guardan los instrumentos de trabajo (machetes, anzuelos, redes, bateas, etc.). 
La vivienda urbana tiene iguales características que la de la población mestiza costeña. Se trata de viviendas de hormigón, bloque o ladrillo, con techo de loza o zinc. En la ciudad es usual la existencia de un vestíbulo abierto hacia el exterior, que corresponde al área social y un espacio interior, dividido en cuartos independientes para la cocina, el comedor y los dormitorios.

Origen y evolución histórica
Luego de la expedición española de 1525, cuando el navegante Bartolomé Ruiz llegó a la desembocadura del río Esmeraldas, encontró en la zona adornos de oro y esmeraldas, realizados por la población nativa del lugar. Ya conformada la Audiencia de Quito, se le encargó a Don Diego López de Zúñiga, la pacificación de esas tierras; para ese entonces se habían asentado en la región los primeros grupos de africanos, como consecuencia de los naufragios de navíos españoles que los traían a América en condición de esclavos.
Según el Presbítero Miguel Cabello y Balboa, fue en 1533 que ocurrió el naufragio de una nave en la desembocadura del río Esmeraldas. La nave naufragada traía mercadería y esclavos africanos; el grupo estaba formado por 17 hombres y 6  mujeres; aprovechando la situación, se internaron en la selva y consiguieron así su libertad.El origen de este grupo era diverso. Los esclavos pertenecían a distintos grupos
culturales de Africa; algunos eran miembros del pueblo Bantú, otros de Mozambique, Angola y Africa Occidental. Luego se produjo la migración de grupos afro procedentes de Panamá, Colombia y del Valle de El Chota, en Ecuador. Esta diversidad produjo que la población llegada de diversos lugares, tuviera que adoptar el idioma español para poder comunicarse entre sí, lo cual significó la pérdida de sus lenguas maternas.Por otra parte, desde su llegada a tierras americanas, la población afroecuatoriana ha sido sometida a diversas formas de explotación que condujeron a que ellos deban ocultar sus prácticas culturales de origen africano, consideradas como prácticas fetichistas y ‘primitivas’. Sin embargo, la población afroecuatoriana, en las últimas décadas, reconoce que su cosmovisión, sus conductas, su extroversión, sus
cantos, bailes y religiosidad, están fuertemente influenciadas por sus raíces africanas, lo cual genera un sentimiento de unidad y comunidad, independientemente de cuál haya sido su origen étnico.
Más tarde, durante las guerras de la Independencia, muchos afroesmeraldeños participaron en el ejército libertario. Posteriormente, durante la Revolución Alfarista, también existió una fuerte presencia negra en el ejército revolucionario de Alfaro. A lo largo de la historia del Ecuador, se destaca la presencia de este grupo en momentos en que ha sido necesaria defender la integridad territorial del país.
Durante toda la etapa que va desde la Colonia hasta el siglo XX, la provincia de Esmeraldas estuvo relativamente aislada de la vida nacional. Por ello, la mayor parte de los asentamientos humanos, tanto de mestizos como de afroecuatorianos, eran poblados rurales pequeños, en los cuales sus habitantes estaban dedicados a la cacería, la pesca y la recolección de frutos tropicales, sin establecer relaciones
comerciales con otras regiones o provincias del país. Debido a esta condición, la población afroesmeraldeña pudo desarrollar una forma de vida basada en sus múltiples raíces africanas.
En el año de 1948, en que se inició la explotación del petróleo en el país, la bonanza petrolera transformó profundamente este estilo de vida; en primer lugar se dio un cambio en el destino de la producción agrícola: de ser una producción para la subsistencia, se convirtió en una actividad comercial. Se dejó a un lado la pesca y la cacería, para integrarse como mano de obra asalariada a las plantaciones de banano que se instalaron en la zona y en las construcciones de obras civiles que se empezaron a realizar en la provincia. Al aumentar la producción y la exportación del banano en esta provincia, también se fortaleció el proceso de urbanización. Esto condujo a la construcción de una importante red vial que integró la provincia al país.
A partir de 1974 se produjo el crecimiento demográfico de la provincia, y actualmente se estima que el 56% de la población está constituida por jóvenes menores de 20 años. Un factor que influyó en esta situación es la creación del puerto marítimo de Esmeraldas y la Refinería Petrolera; estas dos obras abrieron muchas plazas de trabajo para la población de la provincia, pese a lo cual, los recursos económicos generados por ellas, no han constituido un aporte real para el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
El nivel socioeconómico de las áreas rurales y urbanas en toda la Provincia es muy bajo y, en general, la población carece de los servicios básicos. 

Actividades productivas o Economia
Tradicionalmente, los afroesmeraldeños que habitan en el campo han practicado una agricultura de subsistencia combinada con la recolección de frutos del bosque tropical y de recursos de los ríos y el mar. Existen diferencias en la actividad productiva de acuerdo al sitio de asentamiento; quienes viven en las orillas de los ríos, un medio en el cual resulta difícil la agricultura permanente, la base de la subsistencia es la recolección de los recursos de la selva, como la tagua, el caucho y la madera; también cultivan tabaco y banano, a pequeña escala, para la venta en el mercado y el consumo familiar.
En las cabeceras de los ríos, se dedican al cultivo de banano, caña de azúcar, coco y otras frutas tropicales; junto con esto, realizan el lavado de oro en los ríos y  también a la tala de madera, con que elaboran distintos objetos para su uso o para la venta. Para la construcción de su vivienda, emplean la madera de pambil y la caña que son más resistentes a las condiciones climáticas de la zona.
La población que vive a orillas del mar, se dedica principalmente a la pesca artesanal y al comercio menor, especialmente de productos para el consumo de los turistas que acuden masivamente a las playas del sector.
La población urbana que habita especialmente en la capital provincial, se dedica a diversas actividades, ya sea en el sector de servicios o de comercio; existe un alto porcentaje de profesionales de distintas disciplinas que realizan su actividad en los más variados campos.

Organización social
Relaciones de parentesco: En general, la familia nuclear es el modelo más extendido de organización social dentro del grupo afroesmeraldeño, aunque los familiares de la mujer juegan un papel de apoyo y seguridad de los niños. En el área rural es común que las parejas no sean estables; la madre puede tener varias parejas a lo largo de su vida, y con ellas procrear sus hijos que quedan bajo su cuidado y protección. El hombre, cuando vive con la familia, colabora en la manutención del hogar; pero al disolverse el vínculo, su papel en la crianza y mantenimiento de los hijos queda en un segundo plano.
Relaciones de género y generacionales: El centro de la familia afroesmeraldeña es la mujer. Ella realiza las labores del hogar, se encarga del cuidado de los niños; en múltiples ocasiones, debido a que la estabilidad del vínculo matrimonial es muy frágil, la mujer debe encargarse tanto del cuidado de los hijos como de las labores del campo, para la subsistencia de su hogar. Por ello, la mujer conoce las técnicas para el cultivo, la recolección, el lavado de oro, etc. Cuando la pareja vive junta, al interior de la familia, existe una cierta jerarquización de los roles masculinos y femeninos, que se expresa, por ejemplo, en el hecho que mientras el hombres y los hijos varones comen sentados a la mesa, la esposa y las hijas mujeres comen sentadas en el suelo de la cocina. Pese a ello, las decisiones familiares relativas al ámbito económico, son por lo común tomadas por consenso entre el hombre y la mujer.
Los niños se integran tempranamente a las actividades productivas y, por lo tanto, participan también de las decisiones familiares relativas al trabajo, aunque no a la distribución de los ingresos del hogar. Por esta condición, hombres y mujeres contraen matrimonio tempranamente, sobre todo en el campo, ya que cuentan con ingresos propios para solventar la subsistencia de una nueva familia.

Organización política
Las formas de organización política tradicional de la población llegada de Africa no pudieron mantenerse en el nuevo contexto, debido a las condiciones de vida que tuvieron que enfrentar; la población esclava no podía tener ningún tipo de organización ajena al régimen administrativo de las plantaciones o haciendas donde trabajaban y desarrollar formas de liderazgo colectivo podía conducir a castigos y penalizaciones. De hecho, los esclavos que fugaban de las plantaciones, formaron colectivos llamados ‘quilombos’, que vivían alejados y escondidos del resto de la sociedad, pues si eran descubiertos recibían fuertes sanciones.Por ello, la población afroesmeraldeña no ha consolidado un tipo de organización política propia; en las últimas décadas se ha fortalecido una organización basada en el modelo de la sociedad hispano hablante mestiza, que incluye una dirigencia (presidente, secretario, vocales), elegida por los miembros del grupo afroesmeraldeño. La pertenencia a estas organizaciones no es obligatoria ni generalizada; son los individuos quienes deciden pertenecer o no a las organizaciones políticas que representan al pueblo afroesmeraldeño.

Aspectos religiosos
Uno de los aspectos que más influyó en la pérdida de las representaciones de origen africano, fue la evangelización católica. La mayor parte de la población practica actualmente esta religión, aunque con ciertos elementos de origen africano, que han pasado de generación en generación a través de la tradición oral. Gracias a este mecanismo se ha logrado un sincretismo entre las nociones de la divinidad del catolicismo, con creencias animistas.
En la población rural es donde más se han conservado estas prácticas y creencias,ligadas a la existencia de fuerzas sobrenaturales que actúan en la vida cotidiana delas personas; un ejemplo de ello es la ‘Tunda’, un espíritu femenino que habita en el bosque y que es convocada por las madres cuando desean que sus hijos tengan un buen comportamiento; según su tradición, la ‘Tunda’, se lleva a los niños desobedientes o mal educados. 
También en las celebraciones religiosas se puede apreciar este sincretismo, como en el caso de la fiesta de San Antonio. En esta fiesta se reúne toda la familia  ampliada, que llega de lugares distantes; durante la noche se toca los tambores, se rezan los ‘alabados’ y la novena, se invoca a los muertos y se canta melodías tristes que aluden a la historia del pueblo afro. La fiesta es organizada por quien ha recibido los ‘votos’, que es el mandato para realizar la celebración; al siguiente año, habrá otra persona que reciba los ‘votos’ y deba correr con los gastos de la fiesta. Este es un mecanismo para fortalecer y mantener la unidad familiar y para transmitir de una generación a otra, las tradiciones de su cultura.



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